El capitalismo ha formulado su tipo ideal con la figura del hombre unidimensional. Conocemos su retrato: iletrado, inculto, codicioso, limitado, sometido a lo que manda la tribu, arrogante, seguro de sí mismo, dócil. Débil con los fuertes, fuerte con los débiles, simple, previsible, fanático de los deportes y los estadios, devoto del dinero y partidario de lo irracional, profeta especializado en banalidades, en ideas pequeñas, tonto, necio, narcisista, egocéntrico, gregario, consumista, consumidor de las mitologías del momento, amoral, sin memoria, racista, cínico, sexista, misógino, conservador, reaccionario, oportunista y con algunos rasgos de la manera de ser que define un fascismo ordinario. Constituye un socio ideal para cumplir su papel en el vasto teatro del mercado nacional, y luego mundial. Este es el sujeto cuyos méritos, valores y talento se alaban actualmente. (Michel Onfray)


jueves, 23 de octubre de 2014

RENACER (2014)



 Estàtua realitzada per Sue Hill i Pete Hill al Woodland Walk
i instal·lada a The Lost Gardens of Heligan, prop de Mevagissey, a Cornwall, Regne Unit


Sería preciso renacer,
rasgar las negras aguas amnióticas
y ser, sin presencia en el mundo,
lejos de la vorágine.

Sería preciso despojarme,
perder todo rasgo humano,
ser pura conciencia en blanco,
y solo ser,
sumergido en las soledades,
desnudo entre los árboles.

O inmerso en el silencio inescrutable,
en el silencio de las profundidades,
despertarme una mañana

reencarnado en semilla de flores salvajes.

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