El capitalismo ha formulado su tipo ideal con la figura del hombre unidimensional. Conocemos su retrato: iletrado, inculto, codicioso, limitado, sometido a lo que manda la tribu, arrogante, seguro de sí mismo, dócil. Débil con los fuertes, fuerte con los débiles, simple, previsible, fanático de los deportes y los estadios, devoto del dinero y partidario de lo irracional, profeta especializado en banalidades, en ideas pequeñas, tonto, necio, narcisista, egocéntrico, gregario, consumista, consumidor de las mitologías del momento, amoral, sin memoria, racista, cínico, sexista, misógino, conservador, reaccionario, oportunista y con algunos rasgos de la manera de ser que define un fascismo ordinario. Constituye un socio ideal para cumplir su papel en el vasto teatro del mercado nacional, y luego mundial. Este es el sujeto cuyos méritos, valores y talento se alaban actualmente. (Michel Onfray)


domingo, 16 de enero de 2011

¿QUÉ ME ESTÁ PASANDO? (2004)


Cuando mi angustia me asfixia, cuando se enzarza a mi cuerpo y me estruja, la cojo por los pies y la golpeo contra las paredes de la celda. Magulladuras, erosiones, huesos astillados, fracturas. Silenciosamente soporta toda mi violencia. Su cuerpo ennegrecido cae al suelo. Inerte, amorfo. Cubierto de sangre. Desmembrado, viscoso.
Yo también caigo, agotado, la respiración entrecortada. Y oigo cómo se reincorpora, cómo gatea y se me acerca. Sus ojos sin fondo. Repta sobre mi cuerpo, me abraza profundamente, miembro contra miembro.
Me resigno y me levanto. Como, trabajo, duermo.

A veces, la cojo por el cuello por sorpresa y la hundo en el agua de un charco. Su cuerpo se retuerce, sus garras se hunden en mis brazos, pero no cejo. Deviene inmóvil, como muerta. Me alejo corriendo, me detengo. La veo acercarse a trompicones. Se agazapa a pocos metros y extiende sus zarpas hacia mí, anhelante. Salta y me derriba. Su boca contra mi boca, su aliento contra mi aliento.
Me resigno y me levanto. Como, trabajo, duermo.

También la ataco por sorpresa, con un hacha o un cuchillo grande, con todas mis fuerzas. La dejo tirada en medio del monte, entre la maleza. Y al rato me doy la vuelta y la veo en medio del camino. Me enseña los dientes, afilados, enormes, y viene a por mí. Me domina, me muerde, me desgarra, me atormenta... se me engancha al cuello.
Me resigno y me levanto. Como, trabajo, duermo.

Otras veces corro, subo y bajo, salto, me agoto. Me arrojo contra los muros, me estrello. Lucho, maltrato mi cuerpo. Me harto, me emborracho, cometo todos los excesos. O atravieso el vacío sobre una cuerda floja, a ciegas, y caigo. ¿Si muriera...?, pero aún no pongo suficiente empeño.
Me resigno y me levanto. Como, trabajo, duermo.

2 comentarios:

  1. Quin text més dur i alhora poètic...Tots ens hem semtit així alguna vegada i qui no, es que no és conscient de la seva pròpia existència.

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  2. Trabajo (cuando me dejan)
    Como (cuanto puedo)
    Duermo (sin descanso)

    Como dice Mònica, un texto durillo y muy bien escrito. Pero que queda??? Conformarme y acostumbrarme a la angustia??? Acaso el camino elegido, el difícil, solo nos devuelve esto?

    Salud!

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